lunes, 13 de febrero de 2012

Maternalismo por Jesús Silva-Herzog Márquez

Josefina Vázquez Mota ganó con facilidad la candidatura del PAN. No tuvo que esforzarse por bosquejar una idea de gobierno, no se tomó la molestia de debatir con sus adversarios en el partido. Se paseó por el país con la sonrisa como único mensaje y con el discurso de género como novedad característica. Integrante prominente de los dos gobiernos panistas no trató en ningún momento de esclarecer la línea de continuidad y el punto de cambio que propone para el futuro. No es que permaneciera callada, es que de sus palabras es imposible extraer una idea. Lugares comunes envueltos en buenas intenciones. La candidata del PAN puede hablar durante horas sin que se tropiece con un argumento. Vázquez Mota padece la enfermedad que azota por igual a políticos y locutores. Ambos suelen ser víctimas de la palabrería: una incontinencia verbal que trata a la palabra como costal para tapar el silencio.

Entre la palabrería de la candidata despunta un mensaje que se perfila como el corazón de su discurso electoral. Al celebrar su victoria en la contienda interna del PAN, Josefina Vázquez Mota ofreció en varias ocasiones un gobierno maternal. Cuidaré de ustedes como he cuidado a mis hijas, dijo una y otra vez. Frente a los panistas que celebraban su victoria presentó a su familia como ejemplo de su política, presentándola al país como un modelo. Al parecer, la guía de su política ha sido la experiencia de su propia maternidad. Cuidaré de México como he cuidado de mi casa. El punto es llamativo porque se trata de una política con innegable experiencia de gobierno. Nadie como ella representa a las dos administraciones panistas. Trabajó con Fox y también con Calderón. Estuvo al frente de la Secretaría de Desarrollo Social y de la Secretaría de Educación Pública, dos monstruos de la administración pública federal. Encabezó la bancada panista en la Cámara de Diputados. Por eso, porque no se trata de una novata, porque nadie podría negar que es una profesional de la política, sorprende que su mensaje desdeñe su experiencia administrativa para subrayar su experiencia familiar.

Mientras la izquierda propone una república amorosa, la derecha propone una política maternal.

La presidenta como madre que nos cuida, que nos alimenta, que nos protege de los malos y nos educa para el bien. No niego que la línea sea emocionalmente poderosa. No dudo que funcione y que, en algunos círculos, resulte hasta conmovedora. Lo que quisiera explorar es si ese discurso es democráticamente aceptable y si está la candidata dispuesta a asumir las consecuencias de esa concepción. Asociar el gobierno con la paternidad (o la maternidad) es una de las ideas más antiguas y, quizá por ello, una de las nociones primordiales de la política: el gobernante como un padre protector que, con severidad (o dulzura), nos hace ver lo que por nuestra inmadurez, no alcanzamos a entender. El paternalismo nos niega como ciudadanos capaces de evaluar el mundo por nosotros mismos. Nos ve como niños y nos trata como niños. Nos cree incapaces de decidir y, sobre todo, está convencido de que nos podemos hacer mucho daño si nos dejan libres. Cuando el patriarca nos castiga es, siempre en nuestro nombre y para nuestro propio bien. Por eso me parece inaceptable el maternalismo de Josefina Vázquez Mota. Sería aberrante que Peña Nieto o López Obrador ofrecieran cuidarnos como cuidan a sus hijos porque lo que queremos de un gobernante es que nos reconozca como ciudadanos. 
 
El maternalismo de Josefina Vázquez Mota es la forma más desafortunada de usar políticamente la carta de género porque lanza a su propia familia al ring de la contienda, porque confunde el ámbito privado con la esfera pública, porque desliza una preocupante negación de nuestra adultez. No niego la importancia histórica de que Josefina Vázquez Mota sea la primera mujer con probabilidades serias de ocupar la presidencia de la república. No niego tampoco que una mujer pudiera, por el hecho de serlo, representar un estilo de liderazgo peculiar que, como ha apuntado Joseph Nye, sea más adecuado a los nuevos tiempos. Lo que cuestiono es que se invoque a la familia como modelo político. Hacerlo invita a una inspección que nada aporta a la vida pública. Si la panista relata que nos cuidará como ha cuidado de sus hijas, ¿tendríamos derecho a examinar cómo lo ha hecho? ¿Podríamos criticarla en los medios como madre de familia? ¿Creería legítimo que se cuestionara públicamente su maternidad? Supongo que no: para evaluar a la política debemos mantenernos lejos de la recámara de sus hijas. La candidata no debería invitarnos a abrir esa puerta.

La urgencia de escapar del vocabulario bélico de Felipe Calderón ha provocado graves retrocesos discursivos: la invocación del amor y de la familia como remedios a la guerra.

jueves, 2 de febrero de 2012

FANTASÍAS PEÑANIETISTAS por Iván Santillana.

Hace un par de días, conversando con un buen amigo a través de alguna red social, salió a diálogo un tema del que se ha hablado mucho los últimos meses en el ámbito político mexicano: Los errores de comunicación y mercadeo de Enrique Peña Nieto.


Y es que, faltando poco tiempo para que se realicen las elecciones presidenciales, el pueblo mexicano ha comenzado a tomar en consideración cada detalle de los posibles candidatos a ocupar el trono ejecutivo del sub-imperio azteca. Tal es el caso de mi camarada, quien me cuestionó del porqué algunos ciudadanos hemos tomado tan a pecho la postura “No Lectora” de Peña Nieto. He aquí el razonamiento de mi disgusto.


La historia (Tanto en su versión oficial, como en la verídica. La segunda más que la primera) se ha encargado de demostrarnos que en nuestro país el problema, de fondo y forma, ha sido la bajísima calidad en la educación pública y, sobretodo, la falta de interés por parte de nuestros compatriotas en aspectos tan sencillos como la cultura, la ciencia, el arte, la creatividad y la consciencia social. Incluso, podría mencionar como factores influyentes en este crónico conflicto a las corrientes religiosas y a la idiosincrasia general; sin embargo, para ello requiero mayores argumentos que ahora mismo no vienen al caso.


Ahora bien, tomando en consideración dicha problemática debemos analizar el hecho de que, es tarea de las instituciones gubernamentales implementar programas de apoyo a la ciudadanía que garanticen una igualdad de oportunidades en el acceso a medios informativos que resulten eficaces para la formación de un carácter crítico-emprendedor en la juventud mexicana. Por ende, la figura del Presidente de la República, debería (hablando utópicamente) estar representada por un personaje que además de liderazgo, proyecte: Una imagen amigable hacia el conocimiento, sensibilidad en las necesidades sociales, solidaridad para combatir la desgracia común, familiarizado con el sentir del pueblo, preocupado por el cuidado del medio ambiente, férreo defensor de los derechos humanos, obrero de un proyecto firme que busque alcanzar un progreso sostenido, laico, firme, honesto, enérgico… entre otras cosas.


Tal vez parezca imposible o hasta exagerada la idea de contar con una figura de tal eficiencia, pero creo que es nuestro deber como ciudadanos exigir en todo nivel de gobierno e instancia pública el mayor grado de especialización y compromiso posibles. De otra manera, nuestro pueblo seguirá siendo vulnerable al ataque de infinidad de enemigos internos cuya única finalidad será la de obtener mayor poder a costa del sufrimiento y carencia generalizada. Así mismo, creo que todo mexicano está obligado a emitir una crítica de sí mismo y preguntarse: ¿Qué está mal en mi actuar cotidiano? Y no sólo eso, sino plantearse como propósito encontrar una solución eficaz para corregir sus errores.


Para concluir, me gustaría tener la oportunidad de recomendarle a Enrique Peña Nieto (a través de sus asesores) planear una estrategia que lo deslinde de esa imagen ignorante, superficial, burguesa y desidiosa en la que se le ha etiquetado. Basta con que analice a sus contrapartes y tenga la delicadeza de identificar que, si algo tienen en común (aparte del deseo por vencerlo) es que prácticamente todos ellos han escrito libros, artículos, iniciativas y proyectos de ley, programas públicos, planes de desarrollo, y demás.


A mi amigo, de manera más personal, le respondería que no esperamos que Enrique Peña Nieto sea fiel seguidor de Nietzsche, Dostoievski, Bukowski, Hemingway, Voltaire, García Márquez, Fuentes, Octavio Paz, Neruda, Vargas Llosa, Benedetti, Cortázar, Fitzgerald, Sheakespeare, Homero, Virgilio, Netzahualcóyotl y demás. Pero, podemos pedirle que este relacionado con lecturas propias de todo aquel que se interese en las ciencias políticas y sociales como las de  Aristóteles, Maquiavelo, Kant, Kelsen, Hegel, Marx, Engels, Weber, Bobbio, etc. O ya como mínimo, exigirle que lea el sistema normativo que regula la vida de la sociedad mexicana; así, al menos, cuando le pregunten “¿Cuál es su libro favorito?” podría sacarse de la manga una respuesta como la de Andrés Manuel López Obrador: “La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos”.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El amago del Presidente por John M. Ackerman

MÉXICO, D.F. (Proceso).- No fue un simple exabrupto el amago del presidente de la República en contra de los 23 mil ciudadanos que promueven la intervención de la Corte Penal Internacional (CPI) en México. Si así fuera, Felipe Calderón no hubiera convertido el comunicado del domingo 27 de noviembre en un costoso desplegado de plana entera en los periódicos de circulación nacional. Tampoco hubiera mandado a sus voceros periodísticos y aliados políticos a ratificar la amenaza y denostar a los denunciantes a lo largo de la semana pasada. Al contrario, al darse cuenta de su error, simplemente se hubiera retractado de las últimas frases del polémico pronunciamiento.

El lunes 28, en entrevista con Joaquín López Dóriga, la vocera gubernamental Alejandra Sota de ninguna manera se desmarcó de la propuesta de “proceder legalmente” en contra de los ciudadanos peticionarios. Al contrario, ratificó que “se están estudiando todas las alternativas existentes”. Políticos priistas como Emilio Chauyfett y Enrique Peña Nieto, quienes también guardan varios esqueletos en su proverbial closet, han avalado el derecho del gobierno federal a intimidar a los ciudadanos inconformes. El senador Ramón Galindo, del PAN, caracterizó públicamente la petición ante la corte de La Haya como un “escupitajo” y una “estupidez”.

Todo parece indicar que la reacción gubernamental no surge de un momentáneo ataque de furia o de una mala asesoría de parte del rijoso secretario de Trabajo, sino de un temor muy real de parte de algunos elementos del Estado ante la posibilidad de que se inicie una investigación criminal internacional en su contra. En este caso, la fuente real de la errada estrategia mediática serían las fuerzas armadas, y en particular el general Galván y el almirante Saynez, quienes saben perfectamente bien que hoy los militares y los marinos se encuentran en una situación de franca violación a la Constitución y serían los primeros en caer ante una eventual investigación de la CPI.

Lo cierto es que un valiente y brillante joven abogado de 28 años llamado Netzaí Sandoval ha puesto en jaque al Estado mexicano. Su iniciativa ha tenido el enorme valor de traer de nuevo los reflectores nacionales e internacionales hacia la crisis humanitaria y la profunda falta de rendición de cuentas que existen en México. Su ejemplo también sirve de inspiración para los millones de jóvenes indignados, críticos e inteligentes que buscan contribuir a la transformación del país. Si un solo joven puede generar un nuevo contexto de exigencia social para acabar con la impunidad y parar el baño de sangre, no sería difícil imaginar de lo que serían capaces miles o millones de otros Netzaí movilizados a lo largo y ancho del país.

Hace falta aclarar algunas dudas y manipulaciones malintencionadas que se han generado alrededor del tema del proceso que se inicia en La Haya. Primero, el expediente que entregó Sandoval el pasado 25 de noviembre incluye señalamientos en contra de todos los líderes de los principales cárteles de la droga en México, y no solamente en contra del Chapo Guzmán y el cártel de Sinaloa. Segundo, los que respaldamos la solicitud ante la CPI de ninguna manera defendemos a los narcotraficantes ni avalamos la delincuencia organizada. Al contrario, tenemos la convicción de que habría que perseguir a todos los delincuentes por igual con la misma fuerza de la ley, independientemente de si se encuentran dentro o fuera del gobierno.

Tercero, ni el expediente entregado ni ningún otro documento que se ha emitido (www.juicioacalderon.blogspot.com) hablan de la existencia de “genocidio” en México, sino únicamente de “crímenes de lesa humanidad” y “crímenes de guerra”. El gobierno busca distraer la atención pública hacia el tema del genocidio ya que efectivamente este tipo penal difícilmente se aplicaría al caso mexicano porque requiere la existencia de una “intención de destruir total o parcialmente a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.

Sin embargo, solamente el más ciego o ingenuo podría negar la existencia de “crímenes de lesa humanidad” en el país. Este tipo penal implica “un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque” por medio de asesinatos, esclavitud, privación de la libertad, tortura, violación u otros actos similares. Por ejemplo, las fosas clandestinas encontradas, y las que todavía no conocemos, a lo largo de la frontera norte hablan precisamente de la existencia de un ataque sistemático en contra de la población civil, en este caso de los migrantes que pasan por nuestro país en busca de mejores oportunidades en Estados Unidos.

Existen numerosos señalamientos de la posible participación de agentes del Instituto Nacional de Migración e incluso de la Policía Federal y las Fuerzas Armadas en el secuestro y posterior entrega a bandas criminales de migrantes centroamericanos. La pregunta entonces sería hasta dónde llegaría el “conocimiento” de esta práctica en la línea de mando gubernamental. O, en su caso, hasta dónde los mandos superiores implícitamente han avalado y auspiciado esta práctica al no sancionar a los agentes o soldados responsables de los ilícitos.

Los que respaldamos la petición a la CPI pensamos que muy probablemente el mismo Calderón y los integrantes de su gabinete son cómplices, por acción u omisión, de la comisión de este tipo de prácticas u otras similares. El discurso de Calderón confirma esta sospecha. Al hablar de “daños colaterales” y la “cantaleta de los derechos humanos”, así como justificar el baño de sangre señalando que 90% de los muertos serían narcotraficantes, el presidente demuestra que tiene un grado de tolerancia verdaderamente escalofriante hacia la muerte de almas inocentes.

Si el fiscal de la CPI, Luis Moreno Ocampo, quisiera desechar de plano el caso de México por “notoriamente improcedente” ya lo hubiera hecho. Calderón hoy encabeza el G20 y sin duda ya ha utilizado todas las herramientas políticas para presionar al fiscal para que ni siquiera revise el expediente entregado por Sandoval. Sin embargo, el pasado martes 29 de noviembre, Ocampo declaró que revisará con cuidado el material entregado como “el principio de una tarea”. Habría que hacer votos para que el funcionario del CPI continúe por el camino del profesionalismo, la independencia y la objetividad y revise a fondo la situación en México antes de decidir si abre o no una investigación que hoy resulta urgente para esclarecer la verdad sobre la “guerra” declarada por Calderón hace cinco años en contra de la sociedad mexicana

jueves, 8 de diciembre de 2011

Querida Paulina Peña Pretelini de Héctor Zagal

No tengo el gusto de conocerte personalmente. No sé cómo eres, desconozco tus cualidades, tus aficiones, tus intereses. Entiendo tu molestia al escuchar las críticas a tu padre, Enrique Peña Nieto. Son gajes del oficio. Deberás irte acostumbrando a los ataques contra él. En una democracia, la crítica es un ejercicio fundamental. Tu padre es una figura pública y, por ende, sus actos serán juzgados con rigor. “¿Por qué son tan duros con él?”, te preguntarás. Bueno, los funcionarios públicos ganan mucho dinero. Hay miles de personas dispuestas a sufrir críticas y cuestionamientos con tal de figurar en la nómina oficial. El sueldo bien vale esos golpes. ¿No?

Pero no es de tu padre de quien quiero hablar, sino de ti. ¿Te confieso algo? Me aterra que hayas utilizado la expresión “hijos de la prole” como un insulto. Insisto, es disculpable que te enfades por la burla hacia tu padre. No me asustaría que los llamaras “babosos”, “tontos”. Es más, no me preocupa el que nos hayas llamado “pendejos”. En cambio, no se puede excusar tu menosprecio a los hijos de los trabajadores, de los obreros.

¿Oíste del escándalo de las Ladies de Polanco? Descalificaron a un policía llamándolo “asalariado”. Algo similar hiciste tú: descalificas a la mitad del país por su condición social. ¿Qué tiene de malo ser hijo de un obrero? Sabes, yo soy nieto de un minero, un proletario. No me da vergüenza decirlo. ¿Te avergonzarías de tu padre si fuese un vendedor de tamales o un plomero?

Tu padre, que ha leído la Biblia, te puede recordar una frase de Jesús en el Evangelio: “De la abundancia del corazón, hablará la boca”. Sin pretenderlo, con tus palabras has revelado tu clasismo. Desprecias el trabajo manual. Minusvaloras a quienes se mantienen con su esfuerzo. ¡Qué tristeza que así piense la hija de un candidato presidencial!

“Hijos de la prole” son, en efecto, quienes estudiaron en escuelas públicas, quienes utilizan el metro, quienes no comen cortes argentinos ni quesos españoles, quienes no utilizan zapatos de miles de pesos, quienes no se atienden en el hospital ABC, quienes no viajan en helicóptero. Los hijos de la prole, por el contrario, deben de hacer largas horas de filas en las clínicas del seguro social, deben de comer carbohidratos (tortillas), deben de estudiar en salones sin computadoras, deben de apretujarse en los transportes públicos. Los hijos de la prole, querida Paulina, ganan en un año lo que tu padre gana en una semana.

Cuando leas estas líneas haz el siguiente ejercicio. Revisa lo que llevas puesto encima: perfume, cremas, desodorante, ropa, zapatos, celulares, aretes. Suma el total.  ¿Sabes que traes encima más de lo que una indígena gana durante un año de trabajo duro?

Paulina, me da terror que pienses así. Tu lapsus reveló tu “realidad”: vives en una burbuja color de rosa. “Hijos de la prole” no es un insulto, sino un título honorable. Este país, que tu padre aspira a gobernar, depende de los obreros, de los campesinos, de los empleados, depende de esas personas a quienes menosprecias.

Ojalá este gravísimo desliz, no sea fruto de la educación que recibiste en casa. Ojalá y sea culpa tuya, fruto de tu arrogancia (tan propia, eso sí, de la clase alta mexicana). ¿Qué será de México si lo llega a gobernar una persona que desprecia al proletariado?

Mira Paulina, me parece que por tu bien, debes inscribirte en una escuela pública, reducir tu escolta al mínimo, tomar el metro en horas pico, y ponerte a trabajar. Por si no lo sabes, muchos de los “hijos de la prole” se pagan sus estudios con su trabajo: los hay campesinos, vendedores, obreros. Algunos trabajan desde niños (ojalá no fuese así, dicho sea de paso).
 
Paulina, has puesto en riesgo el futuro político de tu padre. Pero lo que es más grave: si los jóvenes pudientes de México piensan como tú, ponen en peligro en riesgo el futuro de México.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ni derechos, ni seguridad por Denise Dresser

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Ni una cosa, ni la otra. Ni derechos, ni seguridad. Ni respeto a los derechos humanos, ni un Ejército que se encargue de protegerlos. Ese es el estado de las cosas en México durante los cinco años de gobierno de Felipe Calderón. Esa es la descripción desgarradora que presenta Human Rights Watch en su último informe. Un país cada vez más violento, cada vez más caracterizado por tortura y torturadores, homicidios e impunidad, levantones y quienes los llevan a cabo. Unas fuerzas de seguridad nacional que al pelear de mala manera la guerra contra el narcotráfico, reducen los crímenes cometidos contra la población a un simple “daño colateral”.

No cabe duda que el enemigo existe, crece, se reproduce, se extiende. Toca virtualmente cada esfera de la vida pública del país: asesina, extorsiona, secuestra, bloquea carreteras, cierra escuelas, impone toques de queda, cuelga cadáveres desde los puentes, mata a policías y a presidentes municipales. Siembra el terror y cosecha la inseguridad. Tan sólo en 2011 ha habido más de 11 mil muertes reportadas en la prensa.

La pregunta obligada es ¿cómo se han comportado las fuerzas de seguridad ante este panorama? Para contestarla, Human Rights Watch llevó a cabo una investigación a fondo en cinco estados asolados por la violencia vinculada con el narcotráfico: Chihuahua, Baja California, Guerrero, Nuevo León y Tabasco. Y lo que encontraron –después de más de 200 entrevistas– es profundamente preocupante. La política de seguridad pública está fallando en dos frentes. No ha logrado reducir la violencia y en cambio sí ha resultado en un incremento dramático en las violaciones a los derechos humanos. En violaciones sistemáticas que rara vez son denunciadas, investigadas, sancionadas, castigadas. En prácticas endémicas e inaceptables.

Hombres torturados y mujeres violadas. Hombres electrocutados y mujeres golpeadas. Hombres asfixiados y mujeres amenazadas. Todo ello con el objetivo no sólo de obtener información sobre el crimen organizado sino también conseguir confesiones forzadas para admitir la culpabilidad y a posteriori esconder los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad durante las interrogaciones coercitivas. Las investigaciones llevadas a cabo por Human Rights Watch sugieren que las fuerzas de seguridad con frecuencia manipulan la escena del crimen para crear la impresión de que los asesinatos fueron cometidos por cárteles rivales. En pocas palabras, los encargados de proteger el estado de derecho terminan violándolo.

He allí en el reporte: 170 casos de tortura, 39 casos de “desapariciones”, 24 casos de asesinatos extrajudiciales. Entre 2003 y 2006 la Comisión de Derechos Humanos recibió 691 quejas de abusos cometidos por el Ejército. Entre 2007 y 2010 el número ascendió a 4 mil 803. Y la mayoría de las víctimas son hombres jóvenes, de extracción humilde, con múltiples trabajos; mecánicos y taxistas, obreros y albañiles. Sus familias insisten en su inocencia y muchas veces son presionadas por el Ejército para intercambiar una investigación por una compensación. Dinero a cambio de impunidad.

Y la impunidad persiste porque la justicia militar lo permite. Desde el último informe de Human Rights Watch titulado Impunidad uniformada, publicado hace dos años, tanto la Corte Interamericana como la Suprema Corte han recomendado que México reforme el Código de Justicia Militar para asegurar que los casos de presunta violación de los derechos humanos cometidos por miembros de las fuerzas armadas sean procesados por la justicia civil. Para que esos casos realmente sean investigados. Para que haya culpas reconocidas y culpables identificados. Para que haya más que sólo 15 soldados enjuiciados frente a las 3 mil 671 investigaciones iniciadas por la Procuraduría Militar que no van a algún lado y no terminan en alguna parte.

Durante su reciente visita a México, José Miguel Vivanco, el director para América Latina de Human Rights Watch, reconoció que su reunión con Felipe Calderón había sido buena y fructífera. Habló de la apertura del presidente a tratar estos temas y colaborar para encararlos. Habló de la buena disposición del Ejecutivo y la actitud cordial que adoptó. Pero poco tiempo después la Presidencia emitió un lamentable comunicado de prensa que desplegó una retórica peligrosa.

Una y otra vez el gobierno insiste en catalogar a las víctimas como criminales. Una y otra vez la administración calderonista insiste –sin presentar pruebas– en que 90% de los asesinados estaban vinculados con el narcotráfico y el crimen organizado. Siguiendo esta lógica, merecían morir, merecían ser torturados, merecían ser electrocutados, merecían ser levantados. Por un lado el presidente afirma que los derechos humanos son una “premisa central” de su gobierno y por el otro su equipo demuestra exasperación y escepticismo frente a las violaciones cometidas y documentadas. Y para las víctimas o sus familiares quedan pocas opciones ante esta postura presidencial. Pueden llevar a cabo las investigaciones por su propia cuenta y enfrentando grandes riesgos al hacerlo. O pueden presenciar cómo sus casos languidecen dentro de una burocracia autista, una policía impune, un Ejército protegido.

De allí la importancia de que los abusos de derechos humanos se sometan a la jurisdicción civil. Que se reforme el Código de Justicia Militar. Que la reforma al sistema de justicia proceda a mayor velocidad. Que se cumpla la prohibición de usar evidencia obtenida a través de la tortura. Que los detenidos por las fuerzas de seguridad sean llevados inmediatamente al Ministerio Público en lugar de ser retenidos ilegal y arbitrariamente. Que se termine la práctica del arraigo y el uso de leyes vagas para justificar arrestos arbitrarios. Y finalmente que el gobierno deje de presentar la seguridad pública y los derechos humanos como objetivos en contienda, cuando son metas complementarias. Lo que México necesita es más derechos y más seguridad, no al revés.

lunes, 29 de agosto de 2011

Diosidencias por Gaby Vargas

Tomo de prisa precisamente ese libro azul que esperaba en el anaquel, entre cientos que con el tiempo he acumulado, antes de salir de vacaciones. Ignoro qué me atrae en ese momento de él, cuando ha permanecido ahí desde hace tiempo atrás, sin haber llamado mi atención. Junto con él cargo unos cuatro más, por si el tiempo me alcanza para ponerme al corriente de todo lo que he querido leer.

Justo el día en el que me dirijo al aeropuerto para iniciar los días de descanso, recibo un correo de mi hermano Alejandro, en el que me hace una invitación tan tentadora como anhelada: tener un programa diario de radio. Archivo su invitación en la  parte de atrás de mi mente para pensarla con calma y tomar, en su momento, la decisión adecuada. Ajá, sí cómo no… 

Me embarco junto con otros 42 miembros de mi familia, papás, hijos, hermanos, sobrinos y nietos en una oportunidad única y afortunada que se planeó con un año de anticipación: un crucero por la Patagonia.

En una sobremesa surge el tema del programa y junto con él toda clase de opiniones encontradas: “Es una oportunidad”, “Es una esclavitud” y demás, que se estacionan en mi mente para no volverlas a sacar. Cómodamente pospongo y archivo la toma de decisiones. Las actividades, el paisaje, la novedad y la convivencia ocupan el primer plano. No me vuelvo a acordar.

En el segundo día de travesía comienzo a notar que me salen algunas ronchas en los codos, las piernas, la cintura, y que me provocan mucho escozor. Al principio no les hago caso, sin embargo, conforme los días pasan, las ronchas y la comezón aumentan hasta hacerse notar, en especial por las noches. Una verdadera pesadilla. “La causa es el estrés”, me dice el médico del barco. ¡¿Estrés?! Pero si estoy de vacaciones. Yo creo que se equivoca; ha de tratarse de una alergia, piquetes, o algo que pesqué por aquí. Mi mente se defiende. ¿Yo estresada? Para nada, ¡si estoy en el mar!

Una noche, durante el sueño se revela el origen de mi estrés. “Ya sé por qué tengo ronchas”, le comento a Pablo al amanecer. No sé qué hacer… La indecisión archivada en el inconsciente quiere que la oiga, que la atienda, que le haga caso. ¡Que le defina algo! Ya no sabe de qué otra forma hacerse notar. Es increíble como el cuerpo encuentra formas de somatizar cualquier emoción soterrada que creemos que está ‘en control’.

Salgo a caminar y por fi n me enfrento a la pregunta: ¿Qué es lo que quiero? ¿Y por qué? Pongo en una balanza mental lo positivo, lo negativo, el costo y las satisfacciones de tomar una u otra decisión. Al llegar a mi cuarto, me recuesto y no sé por qué tomo el libro azul It´s All In Your Head, escrito por Stephen M. Polland, que cargo desde México, y lo abro en una página cualquiera, como para ver si me invita.

Lo primero que leo es un párrafo que me pega en la cabeza: Ser feliz, llevar una vida en la que te sientas pleno en lo emocional, psicológico y espiritual, signififi ca darte cuenta de que es imposible tenerlo todo. Seguro puedes tratarlo, pero no sólo serás infeliz, sino que es probable que termines con migraña por golpear tu cabeza contra la pared. El ‘contentamiento’ llega cuando estableces prioridades y juegas, lo mejor posible,  la mano decartas que te tocó. La felicidad viene de una vida redondeada, en balance y completa.

Descanso el libro en mi pecho y entiendo que, en realidad, no hay coincidencias, hay ‘Diosidencias’. Reviso el momento de mi vida, escucho lo que el corazón me dice y me doy cuenta de que decir NO a la oportunidad, en este momento, es lo que me hace sentir bien.

sábado, 6 de agosto de 2011

Recordando a Mario Moreno "Cantinflas"

El uso de la figura pública para la creación de ideologías sociales revolucionarias o de entretenimiento y conformidad por Carolina Vasquez Triana

El siglo XX se caracterizó por los notorios sucesos que marcaron profundamente a los pueblos y su historia. A pesar de los valiosos avances de la medicina, la ciencia, la tecnología y hechos considerados como positivos, las guerras, dictaduras, genocidios, generaron como consecuencia desigualdades sociales, económicas y tecnológicas.

América latina se presenta como una región con grandes contrastes en la población respecto a otras regiones del mundo. El cine que apareció como uno de los mejores inventos del siglo, fue usado desde sus inicios para mostrar y demostrar ciertos aspectos sociales, que al ser captados por el espectador se convertían en modelos de vida, tal cual como lo logró Estados Unidos por medio de los géneros cinematográficos. Los eficaces resultados que se lograron con el cine, llevaron a que en plenas dictaduras en América Latina se produjeran dos polos respecto al apoyo o no de las figuras públicas a los
regímenes del momento. Por un lado se presenta una necesidad de revolución que cobijóa países como Cuba, Colombia, Bolivia, Argentina, México entre otros.

Joel del Río en su texto Precursores, nacimiento y plenitud del Nuevo Cine Latinoamericano, analiza este contexto:
 
El Nuevo Cine Latinoamericano consiguió gestarse al calor de la filosofía de la liberación, de los movimientos populares e independentistas, de la Guerra Fría y el mundo bipolar, de las intervenciones militares norteamericanas que pretendían imponer la dependencia económica y política. En mayoría, sus realizadores postulaban la consecuente liberación de los oprimidos, la fe en las reservas morales y revolucionarias del pueblo, el establecimiento de sociedades sin antagonismos de clase, la culpa del imperialismo internacional y de las oligarquías nacionales por la miseria, el atraso y la pobreza. Por otro lado el apoyo de las figuras públicas, a los gobiernos nefastos que causaron daños en las sociedades latinoamericanas, se hizo presente gracias al poder de los medios de comunicación, logrando tener acceso directo e inmediato a las masas populares. América latina ¡Agúzate que te están velando!

Mario Alfonso Moreno Reyes fue uno de los cómicos más famosos de México y toda Latinoamérica en el siglo pasado, se destacó por el controvertido personaje Cantinflas, un campesino proveniente de los barrios populares cuya caracterización se asoció fácilmente a la identidad nacional de los mexicanos. Su preocupación constante por el bienestar social, lo llevó a desarrollar una carrera artística cuyo objetivo era despertar en México un espíritu revolucionario que ejerciera fuerza ante la opresión y las injusticias de los gobiernos de turno, realizando así un llamado a despertar y a reaccionar frente a las injusticias. Cantinflas se convirtió en el promotor mexicano del optimismo, un héroe local, líder del proletariado que logró vincular en
los miles de espectadores la esperanza de un mundo mejor. ¡Un pueblo ignorante es más fácil de gobernar!
 
Ramón Bautista Ortega, más conocido como Palito Ortega, figura emblemática de la música popular argentina de los años sesenta y setenta, aprovecha su condición de artista reconocido para financiar, dirigir y protagonizar películas entre 1976 y 1980, que representan la parte significativa de las producciones de un período funesto de la historia Argentina. La producción de películas durante la dictadura militar, se redujo
en forma decisiva a la mitad. El plan del gobierno por combatir todas las ideas, produjo que la sensibilidad artística se opacara gracias a leyes como: “no es apto para la televisión el material que desvirtúe la imagen de los guardianes del orden, presentados como cínicos, despiadados o codiciosos, o tratando al crimen de una manera inescrupulosa o frívola”1. Es necesario destacar que hay veintiún actores, un par de directores y hasta un productor desaparecieron. En el campo cinematográfico se agudizaron los conflictos a partir de la necesidad de presentar primero el guión para su autorización, que luego de la primera aprobación del Ente
de calificaciones, recién podía pasar a ser filmado”2. Leyes como la mencionada anteriormente produjeron que una gran cantidad de proyectos fílmicos fueran desechados o sencillamente la falta de interés en los artistas por filmar bajo estas condiciones. En mayo de 1976 asumió la dirección del Instituto Nacional de Cinematografía Carlos Ezequiel Bello, la crisis se agudizó llegando al año 1977 con el estreno de tan solo 21 películas. Gracias a estas condiciones el cine desaparece, las pantallas de cine en Argentina se ven obligadas a olvidar dos momentos importantes de la historia del cine local, por un lado la grandiosa calidad y evolución que proporcionó el cine de autor, y por otra parte el desarrollo del documental como portavoz del pueblo. Es allí donde figuras como Palito Ortega, sirven como herramienta para distraer al pueblo, para vender una realidad ficticia en donde la tragedia no existe, donde todo el mundo es feliz cantando y bailando por los bosques de Palermo. 

“Algo malo debe tener el trabajo, o los ricos ya lo habrían acaparado”. (Cantinflas) Cantinflas se caracterizaba por su palabrería, siempre arrojaba un sin número de términos carentes de orden; era un hombre experto en evasivas, partidario de enredar las conversaciones cuando le debía dinero a alguien, al conquistar señoritas o al tratar de salir de problemas con las autoridades arreglándoselas para humillarlas sin que se dieran cuenta; de esta manera realizaba duras críticas a los abusos de los políticos de turno en México. La herramienta principal del éxito de sus películas se basó en el género de la comedia, la cual sirvió para impulsar y expresar la continua crítica social a su país. Las historias de Cantinflas se caracterizan por un personaje protagonista que se ve enfrentado a las dificultades de la vida cotidiana motivado por sus propios defectos; de esta manera todo avanza hacia finales felices donde se hace burla de las debilidades humanas. Las características del género son usadas para crear un mensaje de autocrítica en el espectador, es decir, en las películas siempre existen dos bandos que se oponen, por ejemplo en El Barrendero (1981), tenemos al gremio de los barrenderos y el de las empleadas de servicio, que se oponen a los patrones millonarios, los ladrones y los dirigentes de los sindicatos de trabajadores. En este caso, la confrontación de estas dos fuerzas opuestas, genera un choque que provoca en el espectador la alianza hacia un bando, de igual manera comprender que todas las cosas que le pasan al protagonista son culpa de los dirigentes políticos y de los antivalores que se generan en la sociedad. La comedia como género funciona para crear lucha entre clases en donde las fuerzas opuestas pertenecen a distintas clases sociales, así, el más rico reprime al pobre y se aprovecha de su ignorancia; por este motivo, Cantinflas sobre sale entre los demás personajes, porque representa a un hombre que a pesar de su baja condición social, puede atacar a sus enemigos y conseguir la victoria por medio de dos de sus principales valores: la intelectualidad (o el interés por serlo) y el carisma por ayudar a su prójimo. “La gente en las calles parece más buena, todo es diferente gracias al amor”3. (Ramón Bautista Ortega)
 
El reducido número de producciones cinematográficas que se realizaron durante la dictadura militar, fue llamativo comparado con los índices históricos de décadas anteriores, la filmografía de entonces estaba sometida por musicales con estrellas del momento, institucionales a las fuerzas armadas y dramas que resaltan la “hermosa vida familiar”. Las películas de Palito Ortega formaron una contribución importante para la creación de la cultura de la época. En términos generales la filmografía de Palito Ortega tiene tres etapas.
 
• Musicales: películas como El club del Clan (1964) con las estrellas del momento, estas historias que inyectaban felicidad en el espectador gracias a sus bailes y canciones esperanzadoras donde la gente vive en un mundo completamente opuesto al real, donde toda la gente es buena y todo es diferente gracias al amor.
• Institucionales de las fuerzas armadas: películas como Brigada en acción (1977) y Dos locos en el aire (1976), exaltan y valoran la labor policial, brindando así la mejor cara de las instituciones, generando que el público confíe y se sienta a salvo ante cualquier hecho o actividad que realicen estas instituciones. Al fin y al cabo se pueden encontrar muy seguros ante su protección.
• Películas familiares como ¡Qué linda es mi familia! (1980), en donde se resaltan los valores de integridad moral, honradez, principios sociales y éticos, a través de personajes inverosímiles, que son completamente buenos y no tienen ninguna clase de defectos. 

“El mundo debería reírse más, pero después de haber comido”. (Cantinflas) Las películas de Cantinflas ayudaron al desarrollo del cine mexicano, lo que convirtió a este país en la capital del entretenimiento latinoamericano de la época. Sin embargo, Mario Moreno no fue para su país únicamente un humorista, sino que estuvo relacionado íntimamente con la crítica de la situación política de su época, su personaje se convirtió en el portavoz de los menos favorecidos, ayudándoles en su lucha contra el charrísimo sindical (fenómeno de la alianza entre los líderes sindicales y el aparato gubernamental). En su biografía de la comicidad, Jeffrey M. Pilcher, ve a Cantinflas como una metáfora del caos de la modernidad mexicana, las jerarquías sociales, los patrones del lenguaje, las identidades étnicas, y las formas masculinas de comportamiento, todos cayeron ante su humor caótico para ser reformuladas en nuevas formas revolucionarias4. Cantinflas, representa la respuesta a la diversidad de problemas sociales que afrontó México en el siglo pasado, cada una de sus películas presenta una problemática social conjugada con otros elementos que aportan nuevos niveles de crítica social. Sus películas se encuentran compuestas de la siguiente manera.

• Conflicto general: dos fuerzas que se oponen, potencias de distinta clase social y poder jerárquico. Con este conflicto se devela su crítica principal, es decir, reproches al país, a la política y a la sociedad. Retomando la cita anterior, sus temas recurrentes fueron las jerarquías sociales, los patrones del lenguaje, las identidades étnicas, y las formas masculinas decomportamiento.
• Personaje desamparado: un personaje que necesita la ayuda de su prójimo, al cual Cantinflas hace lo posible por satisfacer su necesidad.
• Proletariado: son los compañeros, familiares y amigos del protagonista, los cuales muestran el contexto histórico de la película, develando por medio de su vida cotidiana la manera tan terrible como viven las clases populares de México.
• Amada: el personaje de la mujer que Cantinflas quiere conquistar, una mujer de su misma clase social que posee grandes valores que son develados en la película. Cada una de esas características proporciona críticas sociales no solo globales sino también específicas, se puede encontrar gran variedad, desde criticar al gobierno de momento, hasta de la manera en que se sientan las personas. 

“Si no te gusta que la gente esté contenta, si no te gusta ver feliz a los demás, tirate al río en la parte más profunda y después cuando te hundas si querés podes gritar”5. (Ramón Bautista Ortega) Cada uno de los elementos puestos en las películas de Palito Ortega son indicios y fachadas de doble sentido que generan
un maquillaje para la cruel realidad, al igual que revelan un incondicional apoyo al régimen del momento.
Cada uno de los significantes de la película se encuentra completamente manipulado en función de un súper objetivo macabro, mostrarle al espectador que todo está bien, que solo tiene que limitarse a ser feliz y no pensar. Por ejemplo, la música usada en cada una de las películas posee letras persuasivas, con melodías que se quedan muy fácil en la mente del espectador, las letras de las canciones resignifica su contenido por medio de mensajes como el siguiente:
Pobre de esa gente que no sabe a dónde va, los que se alejaron de la luz de la verdad, esos que dejaron de creer también en Dios, los que renunciaron a la palabra amor. Pobre de esa gente que olvidó su religión, esos que a la vida no le dan ningún valor, los que confundieron la palabra libertad, los que se quedaron para siempre en soledad. Con esta frase se cierra la película Brigada en acción, haciendo alusión a la pobre gente (los revolucionarios) que debe volver al camino del bien (no revelarse). Esta clase de aterradoras aclaraciones sobre el contexto social de la época, ponen en evidencia que cada uno de los significantes
está puesto adrede y no es una simple coincidencia.

“Como dijo el gran poeta, que no dijo nada por que no le dieron tiempo”. (Cantinflas) La figura pública de Cantinflas instaurada como un capo cómico, reinstala la figura del comediante, en donde se hace presente una doble labor con el público, en primer lugar usar la comedia burlesca para hacer reír por medio de la identificación con un personaje que se ve involucrado en distintos problemas. Y en segundo lugar, brindar por medio del choque de fuerzas opositoras una conclusión que deja ver las razones por las cuales la tiranía y los malos hábitos reinan en el planeta. Una escena recurrente en la filmografía de Cantinflas, es cuando el personaje casi al final de la película realiza un discurso significativo en donde brinda lecciones a las personas que se encuentran a su alrededor, por ejemplo en El Ministro y Yo (1975), Cantinflas hace un discurso en la oficina de Catastro en donde hace serias críticas a la burocracia mexicana, generando así que los asistentes al discurso recapaciten sobre la temática y lo apoyen; al igual que en El Barrendero (1981), Cantinflas proporciona un discurso ante el sindicato de barrenderos en donde les habla del amor por el trabajo y los métodos por los cuales se debe exigir a los empleadores. Este aspecto recurrente en la filmografía de Cantinflas, hace caso omiso al régimen dictatorial que cohibía la libertad de expresión. En México, la Constitución de 1857, adjunta la libertad de prensa como una de las nuevas leyes que se consagraron, hasta que Porfirio Díaz, el dictador mexicano durante treinta años, retrajo esta ley sin explicación. Esta injusticia molestó particularmente a Mario Moreno, quien introdujo en sus películas instancias donde Cantinflas habla abiertamente de la condición social del país, desde una posición respetuosa pero no menos agresiva.

“Porque yo se, será una realidad el mundo de justicia que ya empieza a despertar”6. (Ramón Bautista Ortega) Usando frases como la mencionada anteriormente, Palito Ortega genera un mundo completamente nuevo en sus películas, un lugar con nuevas reglas y características completamente inverosímiles. Las películas de Palito Ortega no presentan indicio alguno de contexto histórico, se omite completamente, son historias que transcurren en una Argentina imaginaria y falsa. Es interesante como se muestra al país perfecto, que no tiene ninguna clase de problemas, en donde los personajes no poseen conflictos relevantes y todo se soluciona sonriendo yconfiando en el poder del amor. El género por excelencia usado por Palito Ortega fue el musical, durante la dictadura militar que decidió los destinos de Argentina entre 1976 y 1983, el gobierno dominó la sociedad y todo lo relacionado con la cultura. El cine musical de Palito Ortega se caracteriza por contener interrupciones en su desarrollo para dar un breve receso por medio de un fragmento musical cantado o acompañado de una coreografía. Estas películas actuaron como modelo para los valores impuestos por la Junta con comedias y musicales donde los valores familiares eran el modelo de la sociedad ideal. El estancamiento cultural de la época es notorio, la década de los 70 creó en el mundo una necesidad de rebelión, un llamado a la expresión, a la experimentación y al desarrollo cultural.
 
Particularmente en Latinoamérica sobresalieron películas que marcaron el espíritu de los 70, en Colombia por ejemplo, se presenta el choque cultural entre la generación del rock y la innovadora salsa que revolucionó y cambió la cultura musical y cinematográfica del grupo de Cali, dejando así frutos como Agarrando Pueblo (1977) de Carlos Mayolo y Luis Ospina, que experimenta con el género Documental Fake, marcando así
el legado de la época. Lamentablemente los argentinos fueron cohibidos de la inspiradora década que dejó grandes éxitos cinematográficos a nivel mundial como Taxi Driver (1976) de Martin Scorsese y La guerra de las galaxias (1977) de George Lucas. Mientras tanto se encontraron sumergidos por películas mucho más ficticias que La guerra de las galaxias, en donde Darth Vader no existe.

"Yo amo, tu amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad”. (Cantinflas) El famoso final feliz tan característico del cine clásico, tiene una versión mejorada en las películas de Cantinflas, en ellas no solamente el protagonista cumple su objetivo sino que presenta un mensaje de optimismo al espectador, es decir, al final de las películas, Cantinflas no termina como un multimillonario o hace una gran transición entre la desgracia y el paraíso, en sus historias aprende a generar en el individuo la certeza de mejorar su condición actual si se lo propone y actúa con optimismo. A diferencia de las famosas novelas latinoamericanas, en donde el pobre termina siendo multimillonario, o la fea termina con el galán, los personajes de las películas de Cantinflas son sometidos a un análisis profundo de la situación social, en donde resaltan los valores y las causas exactas de su condición, como lo es la ignorancia, la pobreza, la corrupción, la envidia y la conformidad. Durante la historia los personajes crean conciencia, comprobando que las cosas se ganan con esfuerzo y confianza, no por medio de la suerte y el azar. Para lograr este resultado, cada uno de ellos se ve sometido a diferentes circunstancias. Por ejemplo, en El Barrendero, se presenta un robo en
el vecindario, en el cual Napoleón es el único que interviene para ayudar, esta acción ayuda a motivar en los demás barrenderos la necesidad y de contribuir, de unirse como grupo y enfrentar el mal que se apodera del vecindario. A Mario Moreno no le interesa ver “dormir” al espectador, no tolera que las personas se queden esperando que la suerte golpee a su casa, todo lo contrario, él desea eliminar la creencia de que las cosas se obtienen gracias a la suerte o a la belleza; de esta manera, instaurar y comprobar que gracias al trabajo se puede salir adelante.

”Menos mal que mucha gente gente buena de verdad, esos que tienen de todo y no han perdido la humildad7”. (Ramón Bautista Ortega) Palito Ortega y Cantinflas son figuras públicas muy populares
y polémicas en sus respectivos países, cada uno de ellos nos demostró como se puede hacer o no revolución en el cine en medio de contextos sociales como lo son las dictaduras militares en Latinoamérica. Los habitantes de los países latinos nos hemos encontrado en distintas ocasiones con represión, guerra, ausencia de libertad de expresión, entre otras cosas. Al igual que hemos vivido con los ojos vendados y una pasividad que tiende a la desesperación. Ese sentimiento que marcaba el cine de Cantinflas no sólo aplica para México, es un llamado a despertar. Retomando el famoso coro de la canción de Richie Rey y Bobby Cruz ¡Aguzate que te están velando!, América latina necesita despertar para evitar que una herramienta tan poderosa como el cine, usada bajo la autoridad de los entes opresores, se convierta en una distracción para que se cometan los peores crímenes. 

Tal vez lo curioso de este tema es que en la actualidad se pueden ver muchos ejemplos de los programas de distracción, la elevisión adquirió muchos de los aspectos que caracterizaron el cine de Palito Ortega, se puede decir que son completamente iguales ya que a pesar de los años que han pasado desde la dictadura militar, seguimos viendo en la televisión musicales con universos felices que generan fascinación en las nuevas generaciones que la consumen siendo de alguna forma funcionales a esta forma de amnesia colectiva proyectada de manera mas o menos consciente por los medios masivos.
 
Notas
1 Fuente electrónica: 'Palito', cineasta político, Fernando Perales. http: //www.segundoenfoque.com.ar/palito_politico.htm
2 Eduardo Jakubowicz, La historia Argentina a través del cine. Pág. 138
3 Canción La Felicidad, Ramón Bautista Ortega.
4 Fuente electrónica: http://www.bbc.co.uk/spanish/seriemilenio06.htm
5 Canción Tirate al Río de Ramón Bautista Ortega.
6 Canción La Felicidad de Ramón Bautista Ortega.
7 Canción Gente buena de Ramón Bautista Ortega.
 
Bibliografía
Jakubowicz, Eduardo. Radetich, Laura (2006). La historia argentina a través del cine, La Crujía Ediciones. Buenos Aires 
Breve historia del cine argentino (2006). Compilación de Sergio Wolf. Laertes S.A de ediciones, Barcelona.
Varea, Fernando (2006). El cine argentino durante la dictadura militar (1976-1983), Editorial Municipal de Rosario.
 
Recursos electrónicos
http://www.segundoenfoque.com.ar/palito_politico.htm,
http://www.bbc.co.uk/spanish/seriemilenio06.htm
http://www.hamalweb.com.ar/musical2.html Texto el Género Musical Latinoamericano. Por Arq. Jorge Alberto Grassi
http://www.mariomorenocantinflas.com/eldetalle/modules/word press/
http://cinemexicano.mty.itesm.mx/estrellas/cantinflas.html
http://www.loscineastas.com/cine%20mexicano/Historia/intro.htm
http://www.cinemexicano.tv/